Por país

Historia de Malasia y de Malaca contada por los primeros viajeros

Mucho antes de la llegada de los europeos, la península malaya es una encrucijada. Domina el estrecho por el que pasa casi todo el comercio entre el océano Índico y el mar de China, y sus puertos viven al ritmo de los monzones: allí se espera durante semanas a que cambie el viento. Los anales chinos mencionan reinos en la península desde los primeros siglos de nuestra era, y el peregrino budista Yijing hace escala en Kedah hacia 671, camino de la India.

Hacia 1400, un príncipe llegado de Sumatra, Parameswara, funda Malaca. La ciudad crece bajo la protección de China: las flotas del almirante Zheng He recalan en ella varias veces entre 1405 y 1433, y el intérprete Ma Huan describe sus casas sobre pilotes, su estaño, su mercado y su soberano convertido al islam. En pocas décadas, Malaca se convierte en el mayor puerto del Sudeste Asiático, donde se cruzan gujaratis, javaneses, chinos, persas y árabes. A comienzos del siglo XVII, los Anales malayos, Sejarah Melayu, cuentan su historia desde el punto de vista de su corte.

Los portugueses llegan en 1509 con Diogo Lopes de Sequeira y son rechazados. Entre los marineros va un tal Fernando de Magallanes, que traerá de la región a un esclavo bautizado Enrique, quizá el primer hombre que dio la vuelta al mundo. En 1511, Afonso de Albuquerque toma la ciudad. El boticario Tomé Pires, que vive allí poco después, escribe la Suma Oriental, inventario de los puertos y las mercancías de Asia: quien es señor de Malaca, afirma, tiene la mano en la garganta de Venecia. Francisco Javier pasa por la ciudad en 1545. Los holandeses se apoderan de ella en 1641, tras un largo asedio sostenido con la ayuda del sultán de Johor.

Los británicos se instalan en Penang en 1786 con Francis Light, fundan Singapur en 1819 y reciben Malaca por el tratado angloholandés de 1824. Nacido en Malaca en 1796, el letrado Abdullah bin Abdul Kadir, llamado Munshi Abdullah, narra estos trastornos en una autobiografía considerada la primera obra moderna de la literatura malaya, y relata en 1838 un viaje a la costa oriental de la península. El naturalista Alfred Russel Wallace recorre la región desde 1854, e Isabella Bird describe en 1879 los sultanatos del interior, mientras el país del estaño, y pronto del caucho, pasa a protectorado británico.

Esta sección reúne nuestras ediciones de relatos de testigos y un repertorio de otros relatos antiguos sobre Malasia.

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