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Historia de Timor Oriental: la isla del sándalo contada por sus primeros viajeros

Mucho antes de la llegada de los europeos, Timor era célebre en todo el archipiélago, y hasta en China, por su sándalo blanco. Hacia 1225, el inspector de aduanas Zhao Rugua la cita entre las tierras que dependían de Java; hacia 1349, el mercader Wang Dayuan describe sus montes cubiertos de sándalo y los juncos que acudían a cargarlo, expuestos a las fiebres. En 1365, el poema javanés Nagarakertagama incluye la isla entre los tributarios de Majapahit.

Los portugueses, dueños de Malaca desde 1511, oyeron hablar de ella enseguida: hacia 1515, el boticario Tomé Pires anota en su Suma Oriental que, según los mercaderes malayos, Dios hizo Timor para el sándalo. El primer relato de un europeo que desembarcó allí es el de Antonio Pigafetta: en enero de 1522, la Victoria, última nave de la expedición de Magallanes, fondea en la costa norte. Pigafetta describe a los jefes, el comercio del sándalo y de la cera, y un mal que llama el mal de san Job.

Los dominicos llegan desde la vecina isla de Solor, donde levantan un fuerte en 1566, y bautizan a jefes timorenses. En el siglo XVII la isla se convierte en objeto de rivalidad: los holandeses se instalan en Kupang a partir de 1653, mientras los topasses, mestizos de habla portuguesa de Larantuka guiados por las familias Hornay y da Costa, dominan el sándalo desde Lifau. El navegante inglés William Dampier, que hace escala en 1699 con el Roebuck en Kupang y luego en Lifau, deja una descripción precisa de ese reparto, de sus fuertes, aldeas y cultivos.

En 1702, António Coelho Guerreiro se convierte en Lifau en el primer gobernador nombrado por Lisboa; asediado por los topasses, uno de sus sucesores, António José Teles de Meneses, traslada la capital a Dili en 1769. En el siglo XIX, Dili recibe a las expediciones científicas: Louis de Freycinet y la Uranie pasan por allí en 1818, y su esposa Rose, embarcada en secreto, lleva el diario. El naturalista Alfred Russel Wallace se detiene en Dili en 1861 y la encuentra pobre y malsana; Henry Ogg Forbes se adentra en 1882 en el interior montañoso y describe los pequeños reinos, las casas sagradas y la lengua tetun.

El tratado de 1859 y el laudo arbitral de 1914 fijan la frontera que divide la isla en dos: la mitad oriental y el enclave de Oecusse quedan en manos portuguesas. La revuelta de Manufahi, encabezada en 1912 por Dom Boaventura, es la última gran resistencia de ese largo siglo colonial.

Este dossier reúne nuestras ediciones de relatos de testigos y un repertorio de otros relatos antiguos sobre Timor Oriental.

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