Región y época

Relatos de viaje por Oriente en el siglo XIX

En el siglo XIX, el Oriente mediterráneo se convierte en el destino por excelencia del viajero occidental. Egipto, Palestina, Siria y el Líbano, provincias de un Imperio otomano que se reforma a partir del Tanzimat de 1839, quedan a pocos días de Marsella o de Trieste gracias a los vapores que sustituyen a la vela en las décadas de 1830 y 1840. Lo que era una expedición se convierte en un itinerario.

Los sabios abren el camino. El desciframiento de los jeroglíficos por Champollion, en 1822, funda la egiptología, y la expedición prusiana de Richard Lepsius recorre Egipto y Nubia de 1842 a 1845. El suizo Johann Ludwig Burckhardt, haciéndose pasar por un mercader musulmán, revela Petra a Europa en 1812. El estadounidense Edward Robinson recorre Palestina en 1838 para localizar sobre el terreno los lugares del Antiguo y del Nuevo Testamento; el Palestine Exploration Fund, creado en Londres en 1865, convierte esa geografía bíblica en una empresa de levantamientos sistemáticos.

El viaje a Oriente se vuelve también un género literario, con sus clásicos y sus parodias: Nerval mezcla en 1851 relato y cuentos, el inglés Alexander Kinglake ofrece en 1844 una versión desenfadada, Mark Twain se burla en 1869 de los peregrinos estadounidenses y de sus guías. Maxime Du Camp trae de Egipto y Palestina, en 1849-1851, uno de los primeros grandes conjuntos de fotografía de viaje. Hay mujeres que se establecen allí: Lady Hester Stanhope vive en las montañas del Líbano hasta su muerte, en 1839, y Lucie Duff Gordon escribe desde Luxor, en la década de 1860, cartas sobre la vida de los campesinos egipcios. La mirada circula también en sentido inverso: el imán egipcio Rifa'a al-Tahtawi, enviado a París en 1826 con una misión de estudiantes, publica a su regreso uno de los primeros relatos árabes sobre la Europa moderna.

Los peregrinos forman la otra gran corriente. Católicos, protestantes y ortodoxos rusos llegan por millares a Jerusalén, y desde mediados de siglo se organizan en Francia peregrinaciones colectivas. Guías impresas, agencias, el canal de Suez en 1869 y el ferrocarril de Jaffa a Jerusalén en 1892 hacen el resto. Pero este viaje nunca es solo pintoresco: los cónsules de las potencias rivalizan por proteger a los cristianos de Oriente, y las matanzas de 1860 en el Líbano y en Damasco provocan una intervención francesa.

Estos relatos se leen hoy en dos planos: como testimonios sobre una región en vísperas de profundas convulsiones, y como documentos sobre la mirada que Occidente dirigía hacia ella. Esta sección reúne nuestras ediciones y un repertorio de textos afines.

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