Diario de un viaje a la costa de Patagonia
Edición española modernizada e ilustrada de Diario de un viaje a la costa de Patagonia de Antonio de Viedma (1780-1783).
Un jesuita bordea la salvaje costa patagónica, entre misiones y tierras inexploradas.
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- Tapa blanda
- Español
- Siglo XVIII
Países recorridos: Argentina
Presentación
Enero de 1780. Tres bajeles del rey de España dejan Montevideo rumbo a una costa que nadie ha levantado jamás en un plano. Su misión cabe en una frase: encontrar, en algún lugar entre el grado 44 y el grado 52 de latitud sur, un puerto, agua dulce y buena tierra, y fundar allí una ciudad. Antonio de Viedma, funcionario de la Corona, lleva el diario de esta obstinación.
Cuatro puertos sondeados sin hallar una fuente. Pozos cavados y luego profundizados porque el agua sale salobre. La fragata Nuestra Señora del Carmen que encalla y se hace pedazos de noche con los caballos a bordo. Un invierno de escorbuto, dieciocho días de heladas, un cometa, pasquines de motín clavados de noche bajo un cobertizo de Puerto Deseado. Viedma devuelve a los enfermos y a los descontentos a Buenos Aires y se queda en esta costa con quince hombres. En los Pozos de San Julián levanta un fuerte de madera, bendice una capilla, siembra trigo que por fin brota, y espera durante dos veranos un navío que no llega.
Luego están los otros. Doscientos jinetes en la playa, un cacique llamado Julián que presta sus caballos y rechaza los sables, un caldero de harina compartido cada mañana, una disputa por el acceso a la salina, unos funerales en que se sacrifican los caballos de la difunta. Tres años de vecindad con los tehuelches, y para acabar la marcha de noviembre de 1782 hacia el oeste, hasta la gran laguna de donde sale el río de Santa Cruz, al pie de dos picos nevados que los indios llaman el chaltel. Ningún mapa de Europa los recoge todavía.
El diario se prolonga con una descripción escrita en Buenos Aires en diciembre de 1783: la costa levantada puerto por puerto del grado 44 al 52, y luego el retrato de un pueblo observado de cerca durante tres años, sus toldos, su cacicazgo hereditario, sus matrimonios, sus querellas zanjadas a puñetazos, su ídolo Camalasque tallado en la madera de los naufragios. Pocos testigos del siglo XVIII miraron a los tehuelches tan de cerca ni durante tanto tiempo. Publicado solo en 1837 por Pedro de Angelis en Buenos Aires, tras cincuenta y cuatro años en los legajos de Sevilla, este texto ha circulado sobre todo en ediciones eruditas.
Una reescritura íntegra moderna para el lector de hoy, que hace accesible este testimonio sin traicionar nada del viaje. Ilustraciones originales y diez mapas del viaje permiten ver el itinerario, mientras que un aparato de referencias (glosario, cronología, índice) y pasajes escogidos del texto original iluminan la lectura.
Características
- Editorial
- Itinerarium Éditions
- Colección
- Polo Sur
- El autor
- Antonio de Viedma
- Época del viaje
- 1780-1783
- Edición moderna por
- Hélène Garnier
- Idioma
- Español
- Formato
- Tapa blanda, 15,2 × 22,9 cm
- Páginas
- 210
- ISBN
- 978-2-489331-06-6
El autor
El viaje en mapa
En el mismo lugar, a lo largo de los siglos
-
John Byron, relation du voyage du Dolphin (1773)
Doce años antes que Viedma, el almirante inglés entra en la bahía de San Julián y jura haber visto hombres de nueve pies de altura.
-
Thomas Falkner, A Description of Patagonia (1774)
Un médico inglés convertido en jesuita pasa cuarenta años en las misiones del Río de la Plata y vuelve con la primera descripción razonada del interior patagón, de sus pueblos y de sus ríos.
-
George Chaworth Musters, At Home with the Patagonians (1871)
Un oficial de marina inglés atraviesa la Patagonia desde el estrecho de Magallanes hasta el río Negro viviendo dieciocho meses con los tehuelches, a caballo, en sus toldos, al ritmo de sus cacerías.
-
Lady Florence Dixie, Across Patagonia (1880)
Una aristócrata escocesa parte a cazar al sur con su hermano, sus perros y un cocinero, y trae el primer relato patagón escrito por una mujer.






